Si bien los lotes de Trigo y Cebada recorridos por la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca en los partidos del sudoeste bonaerense se observan en muy buen estado, se alerta sobre la presencia de Pulgón de la Espiga (Sitobium avenae). «En general los cereales, desde la siembra hasta la cosecha, se hayan expuesto a diferentes tipos de adversidades: climáticas (granizo, sequias e inundaciones), presencia de plagas (insectos), enfermedades (fúngicas) y malezas. Las condiciones climáticas este año, han generaron las condiciones propicias para el desarrollo de pulgones, los que sin duda constituyen un problema para la zona», informó la Bolsa.

El Ing. Ignacio Salas de la Cooperativa Sombra de Toro de Cabildo, alertó sobre la presencia de esta plaga, la cual ocasiona daños directos (extracción de la savia e inoculación de saliva tóxica, produciendo clorosis, manchas y disminución de rendimientos) e indirectos al ser transmisores o vectores de virus, provocando enfermedades que merman el rinde. El Pulgón de la Espiga, ataca preferentemente en primavera, e incrementa su población en la etapa de formación del grano. El espigazón es el período crítico donde se produce el llenado del grano, los pulgones se ubican en la raquilla dificultando el traslado de nutrientes, afectando negativamente el tamaño del grano.

El cultivo de cebada que se implanta en forma más temprana y su emergencia es más rápida, se encuentra entre plena etapa de llenado de grano y madurez fisiológica, próximos a iniciar su cosecha. En cuanto al cultivo de trigo, que logró una buena implantación, su etapa fenológica actual es entre formación de grano y espigazón dependiendo su fecha de siembra.

Por el momento el frío no ha afectado los cereales, si bien algunos lotes presentan algún síntoma de heladas, que por ahora no repercutiría en una pérdida de rendimiento.  Con respecto a la fertilización, debido al escaso margen del cultivo originado por el bajo precio del mismo, muy pocos lotes fueron fertilizados a la siembra. Posteriormente, las buenas condiciones climáticas que acompañaron durante todo el desarrollo del cultivo invernal, motivaron a que el productor fertilizara durante el macollaje con nitrógeno para apostar a la calidad. Los rindes esperados para ambos cultivos se encuentran por encima del promedio, es decir más de 23 qq/ha en trigo y de 28 qq/ha en cebada.

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